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viernes, 26 de septiembre de 2008

Con la cabeza embotada


Así está mi cabeza hoy. Embotada, como una olla a presión. Parece que todo está a punto de estallar ahí dentro. Hay demasiadas cosas que nunca se comparten. Eso no puede ser bueno. Dios me libre de que no pille un cancer por guardar tanto veneno.

Es fin de semana. Para cualquier joven el día más esperado, Santo Viernes. Para mi días como todos los demás, aunque cuando me cogen de bajón como hoy, se me hacen agobiantes. Me sentía tan solo que fui a visitar a mis padres, para por lo menos sentirme algo más acompañado, pero me he vuelto con la sensación de soledad amplificada. Ellos salían cuando yo llegaba. ¡Ay!

He regresado a mi casa y el ambiente de encuentro de mis vecinos y sus familiares y amigos me produce envidia de la mala. Estoy pensando en cerrar la puerta y meterme temprano en mi cama. El sueño me hará dejar de pensar, por lo menos conscientemente, y tendré suerte si no tengo pesadillas como las de noches anteriores.

Mis miedos, mis ansiedades, mis desmotivaciones y mi poca fuerza de voluntad hacen de mi el reflejo de la más patetica imagen gráfica y ejemplificadora del avestruz que esconde su cabeza en el agujero. ¿Existe un plan para solucionar estos problemas? Yo se cuales son todos mis puntos débiles y no creo que un psicologo, además de sacarme los cuartos, vaya a encontrarme solución. Pero yo solo tampoco lo consigo. He de preparar un plan para cambiar de forma radical mi vida, como están las cosas ahora nada funciona.

Al menos por hoy creo que esconderé mi cabeza bajo el calor protector de las sábanas de mi cama. Allí dejaré de pensar y de deprimirme al menos durante una noche más.

martes, 16 de septiembre de 2008

En mi vida todo se aleja


Esa es la sensación que tengo, de que en mi vida todo se aleja. Todo lo que quiero se esfuma. Es como esos efectos de películas en los que la habitación se alarga y no alcanzas la puerta. En mi caso no quiero alcanzar una puerta para salir, quiero alcanzar las cosas que deseo tener, las relaciones, las amistades. Pero si algo tengo claro es que las relaciones sociales no son lo mío.

De mis amistades me aparto, de las posibles nuevas relaciones, de actividades sociales ... para luego cerrarme en casa. Luego en casa vago por Internet en busca de relaciones sociales que no encuentro. Irónico e incongruente, ¿no?. Pues sí. Así de absurdo soy yo.

Luego me deprimo más. Internet un mundo tan grande. ¡¿Como es posible que no encuentre a gente afín?!. El interés que mayor lo mueve es el sexo. Algo que me termina deprimiendo enormemente.

En los chats si comienzas diciendo que quieres amistad o simplemente charlar, ya no recibes retroalimentación de la dichosa ventanita. Si te piden que te describas físicamente y en el otro extremo del hilo no les gusta tu perfil, una vez más sin respuesta.

Y todo es muy superficial y yo soy el primero que escondo la mano. Se que tengo que velar por mi, y quererme más, salir aunque sea solo, pasear, intentar hacer alguna actividad de mi agrado y no obsesionarme con mi soledad. Pero casi siempre termino siendo vencido por mis pensamientos que me recuerdan interminablemente no sólo lo solo que me encuentro físicamente sino también espiritualmente.